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Artikel 32 - Bicho al dente! El pacto Mercosur - una historia sin fin

Mercosur, o Mercosul en Brasil, es una unión de países, parecida a la UE, que principalmente es una unión económica. Mercosur cubre con Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia casi el 75% de América del sur y con más que 250 millones de habitantes, es un mercado económico muy potente. Después de 35 años de negociación, ahora, en enero del 2025, hay un trato entre Mercosur y la Unión Europea. La Unión Europea ha perdido muchas conexiones económicas en los últimos años. Las razones son diversas, pero en la búsqueda de nuevos socios ha sacado este trato del cajón.

Después de las guerras del siglo XX que dividieron los pueblos europeos, se ha establecido la Unión Europea como unión mercantil. En este tiempo todavía un 30 % de la economía estaba basada en la agricultura. Entonces han proclamado uno de sus programas más importantes y costosos hasta hoy en día. Lo que los rusos intentaron de manera bruto y tonto con los koljós y que no funcionó nunca, porque la vida no es una obra de Calderón de Barca, la UE lo ha empaquetado en el abrigo del mercado libre: Política Agrícola Común (PAC). La idea del PAC era bajar los precios de la comida por dos razones. Primero, para que haya más gente para otras industrias en vez de la agricultura, y segundo, para que más capital sea libre para el consumo. Con grandísimos esfuerzos financieros llegaron a estos objetivos. Hoy en día, menos del 10 % de la población tiene relaciones agricolas y el gasto de dinero para comida ha bajado drásticamente desde los años 50 del siglo pasado. Pero el abrigo de subvenciones con el cual escondieron los mecanismos mercantiles era bien gordo, de hasta el 60% del presupuesto anual de la UE. El resultado es cada vez menos y menos granjeros y granjas pequeñas y otras pocas cada vez más grandes. Mientras el granjero sigue con la imagen romántico del pobre y mentalmente discapacitado, hoy en día son empresarios que tienen que saber tanto de impuestos, inversiones y burocrácia como de trigo, maíz y la vaca. Antes eran muchos y políticamente importantes. El éxito del CSU en Baviera estaba muy relacionado con ellos. Ya los granjeros no son tantos y el resto de la gente tiene poca relación con la política agricultura si la mantequilla queda barata. En enero del 2026 la UE ha decidido pactar el pacto con Mercosur. Ni una protesta de los verdes, ni una del PETA, ni una de los cobardes que entraron enmascarados y con incendios de bengalas en la granja del potencial ministro de agricultura Günther Felßner en Marzo de 2025. Hay un alto nivel de indiferencia porque hay una desconexión de la agricultura real. El precio de la comida ha bajado drasticamente. Bajarlo aún más es difícil introduciendo al mismo tiempo restricciones sociales y ecológicos para los empresarios agriculturales de Europa. En enero del 2026 la UE ha decidido pactar un acuerdo económico con Mercosur. Es una oportunidad para crear más competición agricultural al mercado. La política PAC consigue desde otro continente. La presión económica va a consolidar a menos granjas y más grandes. Consecuentemente va a bajar los precios de la comida aún más. Al mismo tiempo va a empujar la economía industrial de Europa para vender productos químicos y de muchos sectores más.

Por otro lado, en Febrero de 2022, Rusia ataqó a Ucrania después de la amenaza de más estaciones militares extranjeras en su cercanía. La solución poco creativa era cortar todas las relaciones económicas con Rusia. Saber mejores opciones no es fácil, es verdad. Pero esa hace la diferencia entre un político cualquiera y un buen político. Así, en Bruselas parece que hay más de la primera variedad. Especialmente a Alemania, le ha tocado eso con un golpe bastante duro, que dependiera tanto de Rusia y sus recursos naturales de buen precio. Con esfuerzos, tipo abrigo gordo, escondiendo mecanismos mercantiles, intentaron engañar al pueblo con el precio de la calefacción con ayudas estatales. El año pasado ya no había estas ayudas, y venia la factura gorda. Sea lo que sea, tampoco es tan fácil ser político. Pero con esta historia, todavía recuperandose de dependencias energéticas, están ahora introduciendo el pacto Mercosur. Polémicamente dicho, el trato Mercosur es: comida por coche. Es una solución, sin duda. Pero aparte del hipocratismo, de los estándares sociales, ecológicos y burocráticos que piden a los empresarios y granjeros europeos y que nadie va a controlar esas toneladas llegando por barcos gigantes desde Brasíl y Argentina, es increíble hacerse dependiente de otros en el sector de la comida. Después de crear una economía y una sociedad que es básicamente dependiente de energia barata desde fuera, se abre otra rama de dependencia en la agricultura. Dado que antiguos socios de la UE se alejan cada día más, empresas tradicionales cerrando las puertas casi semanalmente y una sociedad civíl en su límite mental, quizás no hay otra opción que Mercosur. Pero al contrario de las muchas palabras y el pacto verde, la UE no está a favor de la ecología y granjas sostenibles, que no sean fábricas. El resultado va a ser granjas más grandes, en manos de menos. La desconexión agricultural y de la naturaleza se sigue desarollando. La naturaleza acabará siendo como una experiencia, como ir al museo, algo para el finde o las vacaciones. Los huecos de tierra con los arbolitos en la ciudad, dónde sacar con la mano y guantes de plástico los excrementos del perro cada manana, van a recordarte tristemente de hacer este tipo de experiencia de vez en cuando. Pero la experiencia de la comida, de la agricultura y la naturaleza se limita cada vez más.

Quién dice que habrá mañana y no va a ser el fin del mundo, tiene razón. Habrá mañana y el fin del mundo tampoco viene de un día al otro. Los fines no vienen así. Vienen lento, que no se da cuenta. Pero de un día al otro, todo es diferente. Un día estas comiendo tu Schnitzel y disfrutando el sol, pero al otro ya te acusan de terrorismo CO2, despues ya no hay pan sin trigo modificado genéticamente y el día siguiente te compras un bolso de escarabajos peloteros fritos porque según alguien tiene proteína y solo así no eres terrorista CO2. La comida es el último control. El Mercosur no va a distruir la agricultura europea completamente. Pero siguiendo la idea de los koljós, habrá más y más granjas gigantes. Granjas que pueden competir y que no les importa acusaciones y ataques por minoridades verdes. Cuando no hay más dinero efectivo y cada vez la comida está más y más en manos de pocos, van a aparecer tiempos interesantes. Pero no hace falta preocuparse. Habrá mañana y no va a ser el fin del mundo!

En conclusión, el pacto económico Mercosur debería excluir la agricultura, porque está completamente contrario al pacto verde y la política europea hacía la ecología en este sector. La comida ya es barata y las granjas pequeñas ya casí solo existen en fantasías romanticas y unos pueblos subvencionados de Tirol y Suíza. Europa debe resitir este hipocratísmo y debe resistir a depender en su propia alimentación. Hay otros sectores que se pueden abrir para el mercado, por ejemplo energía, para diversificar el mercado europeo y depender menos de Rusia o países arabes. Para importar gas también sería beneficioso para reducir los EE.UU. como factor de dependencia.