Artikel 21 - Cómo se escribe "Día de la Hispanidad" en Nahuatl?
Lo que puede parecer una simple conferencia puede, sin embargo, ser un punto de inflexión en la historia. Hay conferencias de prensa que introducen cambios lingüisticos al Alemán, como es el caso del entrenador legendario del FC Bayern München, Giovanni Trappatoni con "Ich habe fertig!” y, luego hay conferencias de prensa que unifican dos Alemanias que estaban separadas literalmente por un muro. Los protagonistas de la caída del muro son incontables, pero el que derramó la gota que colmó el vaso, fuera el legendario secretario del Partido Socialista Unificado de Alemania, Günther Schwabowski. Con su "Creo que eso aplica desde ahora" desató un alud que estaba esperando nada más que un susurro para desencadenarse.
Lo que siguió fue una revolución, sin sangre, mucha alegría, la definición emocional de los 90 y la reunificación de Alemania, que se celebra desde entonces el 3 de octubre. Pero no solo a eso, sino se honra también a las víctimas de una dictadura, a los pájaros que buscaron libertad y encontraron muerte y cárcel, a los que perdieron sus tierras por una idea disfuncional, generaciones que se olvidaron de su autoresponsabilidad poniendo todo en los manos de un estado omnipresente.
Esto es la narración oficial, común, de toda la vida, muy simple y comprensible para todos. Pero lo que pasa, es que en Alemania se suele ver la historia bastante unilateral. Hay lo malo, y ahí se acaba la historia ya. No puede ser que también había algo bueno. No se celebra que la gente del oeste tenía sus propios idiomas y culturas. No se celebra que el este tiene sus habitudes y puntos de vista, su manera de ver la vida mucho más pragmática. No se celebra el Sajón o el Sorbio que enriquece el paisaje cultural. Y prometerles "blühende Landschaften" como hizo el canciller Kohl en su cancillería. Era irracional y nada más que la promesa de un político. Esta reunificación no se hubiese facilitado ni con todo el dinero del mundo, sino con más tiempo y más respeto.
Por otro lado, estas lamentaciones de la gente del este tampoco son justas. Hay que cambiar las cosas por uno mismo y no siempre gritar por el Estado. Si quieres que no todo sea tan feo, pinta tu casa. Si te molesta que los jóvenes se muden al oeste, crea un club de literatura. El Estado nunca va a restituir la sociedad civil. Además, el oeste no estaba más desarrollado por si mismo (o por arte de magia), sino por sangre y sudor de dos generaciones que no hablaron día y noche de su (balance) conciliación vida-trabajo, sino trabajaron. Para que el asfalto del aparcamiento se transforme en un jardín, hay que remover la tierra y esperar a la primavera.
Adémas el este tiene su propia mentalidad y es muy reduccionista decir que no entendían la democracia. Lo entienden bastante bien, mejor incluso que los demás. Es gente que ha aprendido a no creer tan fácil en la narración oficial y lo que les dice la televisión pública. Además, los sajones fueron los que más resistieron al cristianismo cuando que los invasores romanos les obligaron. A lo mejor la resistencia está en su sangre y se atreven a reprochar la democracia.
La narración común está bien porque es fácil y, al final, no es una mentira que el oeste ha ganado. Pero son los que ganan y Hollywood los que suelen escribir la historia. Pues aunque el día en sí parece una tontería - un muy buen teatro el festejar algo que todo el resto del año no se toma en serio - si el este no vota bien, pues es por que son retrasados, (porque no han entendido nada), no pasa nada. Porque también da igual cuál es la narración común y se puede decir lo que uno quiere gracias a Dios y a Günther Schwabowski, que ya no vivimos en la República Democrática Alemana.